La Justicia rionegrina condenó a 14 años de prisión a un sujeto de 74 años por varios delitos cometidos contra dos niñas, una de ellas nieta biológica, todos relacionados con abusos contra la integridad sexual.
El hombre fue condenado de hechos perpetrados contra su nieta por la calificación legal de “abuso sexual simple agravado por el vÃnculo, reiterado en un número indeterminado de oportunidades, en concurso real con abuso sexual con acceso carnal agravado por el vÃnculo reiterado en 4 oportunidades, en concurso ideal con promoción a la corrupción de menoresâ€.
Respecto de la nieta no biológica, el hombre respondió por los delitos de “abuso sexual simple agravado por ser el encargado de la guarda, reiterado en un número indeterminado de oportunidades en concurso real con abuso sexual con acceso carnal, en concurso ideal con promoción a la corrupción de menoresâ€.
Los hechos investigados por Echegaray y Cascallares tienen algunos puntos en común entre ambas vÃctimas: “se trata de dos niñas, que sufren los abusos durante su infancia, en la localidad de Villa Regina, y otra circunstancia común es cómo se devela este secreto. Puntualmente cuando una de ellas se ve sensibilizada por la temática de abuso sexual y del empoderamiento de la mujer, se pone en contacto con su prima, hablan del tema, y juntas le cuentan a la hermana de una de ellas lo que les habÃa hecho este hombreâ€, detalló la fiscal jefa.
“Tal como quedó acreditado mediante la prueba expuesta durante el juicio, a una ellas le ocurrió entre sus 8 y 11 años, por parte de su abuelo paterno. Fueron 7 hechos denunciados, abusos sexuales carnales, tocamientos, que fueron en la casa del imputado, en la sierra, en un depósito de la casa, en la casa de la niña, y que el hombre le ofrecÃa caramelos a cambio de estoâ€, explicó.
Esa otra niña, nieta postiza del hoy condenado, “contó durante el debate que todo comenzó cuando tenÃa 6 años, cuando la invitó a comprar golosinas. Los hechos sucedieron en la casa del imputado, en el hogar de la nena, y como a su nieta, a ella también le dijo que no le contara a nadie y no que tenÃa que asustarse con lo que pasaba. Los abusos con acceso carnal comenzaron cuando tenÃa 9 años, culminando el calvario a los 11â€.
“Los hechos fueron cometidos en espacios Ãntimos, cotidianos de las pequeñas, donde es natural que bajen la defensa porque se entiende que es el lugar de protecciónâ€, expresó Echegaray.
“Los medios que empleó el hombre fueron las amenazas, incluso en algún punto darles caramelos o comprarles golosinas para que no dijeran nada, todo para lograr su desahogo sexualâ€, enfatizó la fiscal jefe.
Luego agregó que en relación a lo denominado “extensión del daño†en las niñas, “la psiquiatra y el licenciado en Servicio Social del Poder Judicial coincidieron que ambas deponen en las entrevistas mantenidas, que tienen pesadillas, miedo, culpa, vergüenza, aún ahora que son mayores de edad. Aún más, hubo en ellas intentos de autoagresiones y estres postraumático, lo que se denomina daño psÃquicoâ€.
Más adelante y basándose en lo declarado por los especialistas, Echegaray habló de que las jóvenes sufren “daños congnitivos, estados negativos emocionales, rechazo por su cuerpo en ambas vÃctimasâ€.
“El hombre actuó sobre seguro, para desahogarse sexualmente, cosificando a las niñas y tratándolas nada más que como una cosa para lograr su objetivo personal. Vale entonces subrayar su perversión y morbo para humillar a estas jóvenes en un perÃodo más que prolongado de tiempoâ€.
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