Una semana atrás, Raphinha encendía la previa del clásico sudamericano con declaraciones que rápidamente se viralizaron. En una entrevista con Romário, el delantero brasileño lanzó una frase provocadora que no pasó inadvertida: “Les vamos a dar una paliza a Argentina. Sin duda. Démosle una paliza. En el campo y fuera del campo si hace falta. Les voy a marcar un gol y que se jodan. Con todo”. Estas palabras llegaron al vestuario de la Albiceleste y sirvieron como motivación extra para el equipo de Lionel Scaloni, que terminó imponiéndose con contundencia en el Estadio Monumental con una histórica goleada por 4 a 1.
Durante aquel partido, el clima fue más que tenso. Rodrigo De Paul, líder emocional de la Selección Argentina, no dejó pasar la oportunidad de marcarle la cancha a Raphinha. Hubo encontronazos, miradas desafiantes e incluso algunos cruces verbales que hicieron aún más picante el enfrentamiento. Nicolás Tagliafico, quien también tuvo un cruce con el brasileño, reveló después del partido que Raphinha intentó explicar que sus palabras fueron mal interpretadas en la traducción, pero para ese momento el ambiente ya estaba caldeado y los jugadores argentinos estaban decididos a hacerle sentir el rigor de sus declaraciones.
Sin embargo, lo que parecía ser el inicio de una enemistad futbolística tuvo un giro inesperado. Una semana después, Barcelona y Atlético de Madrid se enfrentaron por una de las semifinales de la Copa del Rey, con varios protagonistas del clásico sudamericano en la cancha. En el equipo del Cholo Simeone, además de De Paul, jugaron Nahuel Molina y Ángel Correa, mientras que Raphinha fue titular en el conjunto catalán. Pese a los choques que volvieron a producirse en el partido, al final del encuentro sucedió algo que llamó la atención de todos: el brasileño y el argentino se reencontraron en el túnel rumbo a los vestuarios, intercambiaron camisetas y se dieron un abrazo.
El gesto no pasó desapercibido y rápidamente se viralizó en redes sociales. En tiempos donde la rivalidad en el fútbol muchas veces se transforma en enemistad, la imagen de Raphinha y De Paul abrazándose fue una muestra de caballerosidad deportiva y respeto, que va más allá de cualquier frase desafortunada. En el calor del partido, la competencia es a cara de perro, pero una vez que el árbitro marca el final, el fútbol sigue siendo un deporte que une más de lo que separa.
De Paul, siempre frontal y directo, ya había intentado desdramatizar la situación después del partido de Eliminatorias: “No pasa nada, queda ahí dentro de la cancha, nosotros no le faltamos el respeto a nadie”, dijo en zona mixta tras la goleada argentina. Pero lo que ocurrió en el Metropolitano terminó de confirmar que todo había quedado atrás.
Raphinha, por su parte, tuvo la actitud de buscar al argentino y limar cualquier aspereza que pudiera haber quedado. No fue solo un acto forzado, sino un gesto genuino de reconocimiento mutuo. Se saludaron, chocaron las manos y el abrazo selló la reconciliación.
Raphinha is the definition of class. Meeting with Rodrigo de Paul post match to swap jerseys after Argentina beat Brazil 4-1 two weeks ago in the international break. 🇧🇷 x 🇦🇷 respeto pic.twitter.com/1sX49NOuf9
— Sara Poraria (@SaraPoraria) April 2, 2025El fútbol está lleno de historias de jugadores que pasaron de la rivalidad extrema a la amistad con el tiempo. Diego Maradona y Pelé tuvieron sus idas y vueltas en su momento, pero con los años cultivaron un respeto y admiración mutua. Lionel Messi y Sergio Ramos, tras años de duelos encarnizados entre Barcelona y Real Madrid, terminaron compartiendo equipo en el PSG y construyendo una relación de camaradería. En este caso, lo que parecía un conflicto en ascenso entre De Paul y Raphinha quedó resuelto en cuestión de días gracias a un simple gesto de deportividad.
En lo referido al fútbol, esta vez el que se fue feliz fue el brasileño, gracias a que Barcelona se llevó la victoria por 1 a 0 con gol de Ferran Torres y eliminó al Atlético de Madrid con un global de 5-4, asegurando su lugar en la final de la Copa del Rey, donde enfrentará al Real Madrid en un nuevo Clásico de España el próximo 26 de abril en el Estadio La Cartuja de Sevilla.