Si bien hay varios países que son referencia en términos de compra de electrificados en base al porcentaje de su población, como es el caso de Noruega (donde el año pasado los eléctricos representaron nueve de 10 autos vendidos) sin lugar a dudas por cantidad de habitantes —por consiguiente consumo— y producción, China se transformó en la gran potencia automotriz del siglo.
Lejos quedaron esos tiempos en los que los vehículos desarrollados por marcas chinas eran considerados de baja calidad, con materiales de desgaste rápido e incluso inseguros. Hoy en día hay marcas de desarrollo automotriz premium que compiten en todo el globo contra las automotrices tradicionales.
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Sus bajas estructuras de costos, la enorme demanda interna y el apoyo del Estado chino para poder expandirse son solo algunos de los factores que explican su avance. El país oriental se transformó en un gigante que cada vez conquista más mercados y se vuelve una amenaza para todos sus competidores: aquellos con mucha trayectoria en la industria (Volkswagen, Fiat, Ford, Toyota, entre otros) y aquellos que lograron tener éxito en el tiempo reciente, como Tesla. Lo que encontraron como solución estas marcas es realizar alianzas de producción con las empresas chinas, como es el caso por ejemplo del Ford Territory que se vende en la Argentina, que se fabrica en colaboración con Jiangling Motors Corporation (JMC) en China.
Ante esta oportunidad de negocio, no solo las automotrices chinas vieron una ventana interesante para explotar el negocio de las colaboraciones, sino también las empresas de tecnología. En este caso, Huawei, el gigante tecnológico de la industria de las telecomunicaciones y reconocida mundialmente por sus smartphones, decidió entrar en el rubro en colaboración con JAC (Anhui Jianghuai Automobile Group) un fabricante de automóviles chino con sede en Anhui y que hace unos años tiene presencia en el país.
El objetivo principal de ambas compañías fue crear un sedán de lujo, y lo lograron con el Maextro S800, equipado y capaz de competir con otros del rubro, como puede ser un Rolls Royce, un Cadillac o los Mercedes Benz. Sus medidas son de 5,48 metros de largo, 2 m de ancho, 1,53 m de altura y una distancia entre ejes de 3,37 m. Todo lo relacionado al chasis fue desarrollado por la automotriz.
Una peculiaridad del modelo es que tiene la capacidad de moverse de lado a lado, gracias a sus ruedas traseras directrices, capaces de girar hasta 16 grados en un sentido u otro. La función de cuatro ruedas directrices o de “cangrejo” permite a las ruedas traseras imitar el ángulo de las ruedas delanteras. Esto le permite al modelo contar con una agilidad notable.
Su diseño exterior se caracteriza por un minimalismo en términos generales, a excepción de los faros y las luces traseras que evidencian la participación de las compañías chinas, por la búsqueda de modernidad y disposición de los LED, o el techo iluminado que simula un cielo estrellado.
Viene con dos tipos de alternativas de motorización: eléctrica o EREV (Extended Range Electric Vehicle), que quiere decir “Vehículo Eléctrico de Rango Extendido” y es cuando un modelo tiene un pequeño motor de combustión interna, pero no para mover las ruedas directamente, sino para generar electricidad y recargar las baterías cuando se agotan. Es un sistema similar al que utiliza el Nissan X-Trail e-Power que se vende en la Argentina.
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Dentro de cada alternativa de motorización, a su vez, se encuentra la versión con dos motores eléctricos, distribuidos uno adelante que otorga 215 CV y uno trasero de 308 CV —junto con un motor 1.5 turbo de 154 CV que actúa como extensor de autonomía, totalizando una potencia combinada de 523 CV en el caso del EREV— y la otra opción con tres motores eléctricos: uno delantero de 215 CV y dos traseros de 318 CV (además viene el extensor de autonomía 1.5 turbo de 154 CV, alcanzando una potencia total de 852 CV en el mencionado caso).
En ambos casos la batería es de níquel de carbono que proporciona una autonomía de entre 272 km y 371 km en el ciclo CLTC, según la variante de propulsión. En tecnología, trae un sistema de conducción semiautónoma de nivel tres, una cámara con sensor para asistencia avanzada en la conducción y el mencionado “modo cangrejo” que permite mover las ruedas para un desplazamiento lateral y facilitando las maniobras en espacios reducidos.
Como era de esperarse, viene con el sistema de conectividad Xinghe de Huawei, que permite la comunicación satelital y extiende la señal de red hasta 30 metros alrededor del vehículo.
En seguridad, está equipado con 32 sensores para facilitar la conducción y alertar sobre potenciales riesgos al conducto, ya sea sobre su manejo o entorno. Por el momento solo se vende en China a un precio entre ¥1 millón y ¥1.5 millones dependiendo la versión, lo que equivaldría a US$137.731 y US$206.597, respectivamente.