“El material me dolió en el alma. Nadie necesita hacer un estudio pertinente para darse cuenta de que son menores de edad, incluso menores de 8 o 6 años”, dijo el fiscal de Misiones Martín Rau al afirmar, en su alegato de apertura, que cuenta con “pruebas contundentes” contra el exdiputado provincial Germán Kiczka y su hermano, Sebastián, juzgados desde este lunes en los Tribunales de Posadas, por tenencia y distribución de material de abuso sexual infantil (MASI).
Se refería a los 603 archivos digitales de imagen y video que contienen imágenes explícitas de menores de edad en situaciones abyectas. A eso se suma, explicaron fuentes judiciales, material documental y testimonial desplegado en 90.000 fojas de un expediente que sacude a la opinión pública misionera y que desde el año pasado explotó en el corazón de la vida política de la provincia.
Según publicó el medio de comunicación misionero El Territorio, Rau enfatizó el peso de la acusación contra el exlegislador: “Germán ha jugado a ser político y fue claramente imputado por un delito de mucha gravedad”.
Explicó que durante la investigación se encontró el material pedófilo en su computadora, donde se encontraron videos donde se menciona a menores siendo abusados. Además, sostuvo que un correo electrónico relacionado con su nombre arrojó información sobre la existencia de este material.
En cuanto a Sebastián, el fiscal destacó que entre diciembre de 2023 y enero de 2024 había descargado una gran cantidad de material de abuso sexual infantil. No solo eso: también se le imputa un caso de abuso ocurrido en 2023.
El fiscal Rau resaltó que el contenido de MASI hallado durante la investigación e incorporado al expediente es “particularmente grave, ya que incluye imágenes de criaturas de solo 2 o 3 años”. Tras confesar el profundo impacto emocional que le causó tener que revisar el material probatorio, el representante del Ministerio Público destacó que “los únicos vulnerables en este caso son los niños que aparecen en los videos”; también aclaró que de lo que se está discutiendo en este proceso es de “asuntos criminales muy graves, no de causas políticas”.
Los hermanos Kiczka están detenidos desde agosto pasado en la unidad penitenciaria de Cerro Azul. El diputado pudo ser arrestado una vez que la Legislatura, por unanimidad, lo despojó de sus fueros. El único que no votó a favor de la expulsión de Kiczka fue su mentor, Pedro Puerta, hijo de Ramón Puerta, efímero expresidente argentino en el convulsionado final de 2001.
Puerta, que también lo tenía como empleado o vendedor de su fábrica de cigarros, ya lo había expulsado de Activar, el espacio que él mismo fundó y que integraba Juntos por el Cambio con la Unión Cívica Radical (UCR) y el PRO, y que convirtió a Kiczka en diputado provincial.
Su primera declaraciónAlgunas horas antes de conocerse aquella decisión unánime del cuerpo legislativo, Kiczka se presentó ante el juez de Instrucción de Apóstoles, Miguel Ángel Faría, para declarar como imputado por primera vez en la causa.
En esa indagatoria Germán Kiczka cargó las culpas en su hermano Sebastián y no involucró a nadie más; alegó que la computadora que contenían los archivos de abuso sexual infantil, incautada en un allanamiento en la casa de su padre, en febrero del año pasado, no era suya, sino de su hermano.
También afirmó que en ningún momento estuvo prófugo de la Justicia, sino que se encontraba en una suerte de “retiro espiritual” en el balneario de Loreto, en Corrientes, “buscando escapar al asedio de los medios de comunicación”.