Ser hija de un padre danés y de una madre peruana. Descubrir, desde pequeña, la pasión por buscar objetos y, luego reinventarlos. Toparse en la adolescencia con una cámara de fotos, que le permitió atrapar todo a través de una lente. Haber tenido una profesión que le permitió viajar por el mundo, que la hizo rodearse de arte y de artistas y que le permitió potenciar aún más su curiosidad. “Todo esto ha contribuido a que haya llegado hasta aquí”, dice la danesa Helena Christensen (56), feliz de compartir con ¡HOLA! Argentina su último emprendimiento: es la flamante directora creativa global de BoConcept. Con la incorporación de la ex supermodelo –dueña de una mirada estética única y una gran experiencia en los campos de la moda, la fotografía y el diseño–, la compañía buscar enriquecer el estilo escandinavo, desde sus piezas de diseño y muebles hasta espacios completos.
–Durante tu etapa como modelo, ¿te imaginabas haciendo una transición hacia el diseño?
–No puedo decir que me lo imaginara, pero siempre he estado abierta a las oportunidades. Desde pequeña, he sido coleccionista de objetos. Y, desde chica, me atrajeron el diseño y la arquitectura. El mundo de la moda no hizo más que acrecentar esa pasión. Antes de ser modelo, quería ser fotógrafa. Mi carrera como modelo ha sido una formación única para la vida en muchos sentidos, como fotógrafa y como artista. Son campos artísticos estrechamente conectados; uno inspira al otro y viceversa. Fuera del modelaje, realicé varios proyectos creativos, desde cofundar la revista Nylon hasta abrir una casa de diseño de interiores y diseñar casas con mi amiga y socia Camilla Stærk. Se trata de abrir la mente e inspirarse en los estilos de diseño y moda y mezclarlos.
–¿Cómo combinás los principios del diseño danés con tus propias influencias?
–Mezclo muchos estilos. El diseño danés se centra en piezas bellísimas, atemporales, elegantes, clásicas y modernas, con líneas limpias. Adoro y me enorgullezco de la herencia danesa. Al crecer con un padre danés y una madre peruana, me atraen una mezcla de frescura nórdica y vibrantes influencias sudamericanas. Debo mi amor por el color y, en especial por los contrastes, a mi herencia peruana. Al combinar un hogar ecléctico con muebles de formas orgánicas sencillas, se crea un equilibrio perfecto.
–¿Cómo armaste tu casa?
–Un hogar es una extensión visual de quién sos. Es especial y personal; el mío es una manifestación absoluta de lo que se siente al estar dentro de mi mente. Es muy colorido, un poco desorganizado y, básicamente, ¡hay muchísimas cosas sucediendo! La naturaleza, el arte, las películas, los libros y los artistas son mi inspiración: en dondequiera que esté, absorbo tanta inspiración como puedo, la guardo en mi cabeza y luego la expreso al decorar una casa. Mi filosofía es armar espacios con las cosas que me gustan y mezclando estilos. Soy muy danesa en mi tendencia hacia el hygge: velas, libros y plantas de interior. Cada lugar en el que he vivido está repleto de objetos que colecciono de todo el mundo. Mis paredes están llenas de arte. Es fundamental aprovechar cada rincón para que siempre haya un sitio donde relajarse con un libro.
–¿Cuáles son, según vos, los elementos imprescindibles?
–Me encanta cocinar, así que necesito una mesa de comedor grande para mi familia y amigos. Y, además, buenos sofás para relajarme al final del día. En mi casa de playa, en Dinamarca, tengo el Bellagio, el sofá de BoConcept que me hace sentir como si estuviera sentada en una nube. Y, en mi departamento de Manhattan, el Bolzano, un sofá curvo y uno de mis lugares favoritos para acurrucarme.