“Todavía me da miedo el cuadro”, dice el músico, escritor y director de cine Fito Páez en el Museo del Prado, en Madrid, acompañado por Javier Sainz de los Terreros, responsable de redes sociales de la institución. El temible cuadro es el óleo al lienzo Vuelo de brujas, de Francisco de Goya, pintado por el maestro español entre 1797 y 1798 para el palacio de recreo de los duques de Osuna. Integra la serie de seis obras sobre la brujería o “composiciones de asuntos de brujas” (como los llamó), junto a El conjuro o Las brujas (Museo Lázaro Galdiano), La cocina de los brujos (colección privada, en México), El hechizado por la fuerza (National Gallery de Londres), El aquelarre (Museo Lázaro Galdiano) y El convidado de piedra (de paradero desconocido). El video con la visita guiada del músico rosarino se compartió en sus cuentas de redes sociales y en las del museo.
La pintura muestra a tres personajes vestidos con faldas de colores, con el torso desnudo y con corozas en forma de mitra, e iluminados por una luz exterior al cuadro, que levitan y sostienen en el aire a otro personaje, desnudo, al que parecen echarle aire (o aspirarlo). En la parte baja, se ve a dos hombres vestidos de agricultores: uno de ellos se tapa las orejas y el otro repta cubierto por una tela y haciendo la señal contra el mal de ojo con las manos. En el camino, detrás de la escena, un asno baja la mirada.
En el Prado, la obra se exhibe junto a otros “hits” del artista español, como La maja desnuda y La maja vestida. Sobre las majas goyescas , Páez sostiene que prefiere la vestida. “Porque tiene más color; me gusta verla vestida y me hubiera gustado desnudarla a mí”, bromea.
“Amo a don Francisco de Goya, es uno de mis pintores favoritos -dice Páez en el video-. Estoy loco mirando a la maja, a las dos. El cuadro que hoy nos trae aquí, Vuelo de brujas, fue tapa durante muchos años de un proyecto que voy a filmar el año que viene, Novela, donde hay una situación de levitación de dos seres humanos con un grupo de brujas. Por eso, cuando descubrí el cuadro más tarde, después de haber escrito el guion, fue un shock. Todavía me da miedo el cuadro y es lo que quiero generar en la película”.
Hoy se lanzó el nuevo álbum de Páez, que también se titula Novela. “Estoy muy excitado y muy emocionado al estar en este salón frente a este artista que es casi un familiar para mí”.
Para Páez, un artista debe dedicarse a escuchar, en el sentido de prestar atención. “Te dedicas a eso, a escuchar; por eso, los artistas muy parlanchines agotan”.
“La obra de Goya es de una conmoción perturbadora; cómo afronta la luz, las situaciones, lo que inventa, lo que ve -se explaya-. Ante el cuadro vamos a absorber cosas que son de una imaginación casi inhumana. Vuelo de brujas tiene dramatismo, religiosidad, esoterismo, misterio y locura, en el mejor sentido”.
“Dicen que son brujas o alguien le puso brujas, pero yo veo a una sola mujer con pechos, los demás son tres personas andróginas”, dice Páez, y a continuación señala las figuras de un hombre aturdido por “un sonido agudo, que debe ser diabólico, me imagino” y de otro que se escabulle de una luz “que no se sabe de dónde viene” y que el músico compara con los faroles de una camioneta 4 x 4 o de un reflector teatral.
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El cuadro incluye la figura de un asno que baja de una sierra. “Sabemos que Goya estaba bromeando contra los últimos fantasmas de la Inquisición antes de que Napoleón la borrara de España -interpreta Páez-. Tenía algo contra el catolicismo. Los gorros de las figuras se parecen a los de los obispos, pero tienen serpientes dibujadas. Todos sabemos que las brujas eran las que te curaban el empacho, las que cuidaban a los niños y las que ayudaban a que todo se resolviera rápidamente en las familias y, en la época en la que el vivió, se las condenó y se las quemó. Hay una especie de sátira y, como en todo artista, de mensaje ambiguo sobre el significado de las cosas”.
Goya le había expresado, por carta, a su amigo Martín Zapater que no temía “a brujas, duendes, fantasmas, valentones gigantes, follones, malandrines, etc. ni ninguna clase de cuerpos temo sino a los humanos”. Una interpretación de la obra apunta a que las corozas en forma de mitra aludirían al clero como los verdaderos “brujos” o seres maléficos que chupan la sangre de los feligreses o les insuflan ideas erróneas; otra, con la masonería (por la oposición entre lo alto y lo bajo, y la luz y la oscuridad, en la enigmática escena).
El guion de Novela, anticipa, cuenta la historia de una universidad de brujas, cuyas aprendices bajan a la Tierra para forjar un romance perfecto entre dos jóvenes. “La idea es intentar reproducir todo esto, algo que ya sabemos va a ser imposible”, dice sobre la escena de Vuelo de brujas. “Al ver la obra en vivo, ves el dramatismo de la luz, se ve un brillo desmesurado, está lleno de detalles elegantísimos y dramáticos. Es muy alucinante, Francisco”.
El video tiene un bonus track: Páez interpreta en vivo, al piano, el tema “El vuelo”, inspirado en la obra de Goya.