Independiente y la U de Chile quieren ganar la batalla con argumentos inverosímiles, pero la Conmebol nunca pierde

Fue una locura. Fue la barbarie. Fue un milagro (que no hubiera muertos). Es una batalla; ya no en las tribunas, sino en las oficinas. Vale la pena entrar en los detalles de los descargos que presentaron tanto Independiente y Universidad de Chile para lograr el objetivo de clasificarse en los escritorios. Pero antes cabe hacer una pregunta: ¿quién se encarga de la Conmebol, dada su responsabilidad? ¿Quién sanciona al ente que va a sancionar?

Fue el delegado de la Conmebol, el paraguayo Michael Sánchez Alvarenga, quien escuchó la solicitud de los encargados de la seguridad de suspender el partido ya en el primer tiempo. Sin poder de decisión, Sánchez Alvarenga llamó a sus superiores, que subestimaron la situación y respondieron que el partido, que a esa altura poco tenía de show, debía seguir. Lo mismo sucedió en el entretiempo. Sin energúmenos no hubiera habido destrozos. Sin destrozos no hubiese habido agresiones. Sin agresiones no hubiera habido salvajes respuestas. Con decisiones firmes, probablemente no hubiese ocurrido todo lo demás.

Un segundo interrogante, más importante: ¿quién nos cuida de quien debería cuidarnos? El paso de los días y los escritos presentados aportaron nuevos datos de la trágica noche y los días posteriores. El delegado redactó lo siguiente: “Al finalizar el primer tiempo, los Oficiales de Seguridad se reunieron con el Jefe del Operativo Policial, el Comisario Inspector Javier Bibiano, quien ante la reiterada solicitud de ingreso de las fuerzas policiales en la tribuna visitante, respondió en forma negativa, argumentando que provocaría una tragedia y que dicha acción estaba descartada”. Por entonces la tribuna había quedado despoblada de casi todo personal de seguridad: luego de apagar el fuego que habían encendido los hinchas chilenos, los 30 efectivos de la fuerza privada escucharon de su jefe que evacuaran la zona por temor a que fueran atacados. Cabe recordar que no usan armas ni escudos. La zona se había transformado en tierra de nadie.

Días atrás, trascendió un video en el que se ve a los barras de Independiente saliendo de la tribuna visitante entre un grupo de policías, que ni los detienen ni les preguntan nada. Faltó que les hicieran el pasillo. Los barras venían de querer linchar a los hinchas rivales. Tanto es así que seis de los ocho identificados serán investigados (cuando los encuentren) por tentativa de homicidio.

En Chile, mientras, los hinchas que fueron detenidos denunciaron a la policía bonaerense. En primer lugar, ante la falta de pruebas que llevó a liberarlos rápidamente, quedó claro que detuvieron a los equivocados. Por otro lado, aseguraron que fueron maltratados y robados en la comisaría. La empatía se dio en un ámbito inesperado: a los hinchas chilenos les dieron ropa y asilo un grupo de barras de otros clubes argentinos.

El descargo de Independiente abarca 35 páginas. Repite que el partido fue cancelado a las 23:34 de aquel miércoles y que los barras irrumpieron en la tribuna visitante a las 23:40. Consideran, entonces, que las agresiones de los hinchas chilenos fueron la razón de que el encuentro se haya cancelado. En consecuencia, piden que se le dé por perdido 3-0 el partido a la U. Su petitorio acepta “una multa de 50.000 dólares y el cierre de la tribuna sur alta por dos partidos”. También plantean una alternativa en caso de que se reanude el juego: que sea con el 80% de los gastos a cargo del club chileno.

En más de una ocasión, Independiente acepta “la responsabilidad objetiva del organizador”, tal vez para no contrariar las reglas de la Conmebol, que decidirá la sanción. Pero asegura varias veces que no hubo “negligencia ni culpa” y que nadie había obligado al club a establecer una reja, o en todo caso un pulmón, que no permitiera a los hinchas visitantes asomarse hacia donde estaban los locales. Más allá de eso, cualquier futbolero tendría que estar en condiciones de prever ese potencial problema. Independiente omitió la seguridad de su gente.

El descargo de la Universidad de Chile hace foco en que las agresiones de sus hinchas fueron una reacción a lo que habían sufrido. Omiten, claro, hacer hincapié en los destrozos de las cámaras de seguridad (para Independiente es una señal de que fue “un acto preparatorio para garantizar el anonimato e impunidad”), las instalaciones de los baños, parte del hormigón y todo lo que tuvieron cerca. Piden que se resuelva la serie con el resultado al momento de su cancelación. Y para ejemplificar el clima hostil que encontraron, reparan en un detalle increíble.

Días antes del partido de Sudamericana, Independiente perdió frente a Vélez en Liniers por el torneo local. Envuelto en una racha negativa de resultados, su técnico Julio Vaccari se trenzó con un par de periodistas. Consideró, Vaccari, que no son valorados los puntos positivos de su ciclo. No es momento de juzgar si el técnico lo piensa sinceramente o si encontró un atajo para no hablar de la derrota. Lo cierto es que Vaccari chicaneó sobre el partido siguiente: “Contra la U hay que ganar porque en el fútbol mandan los resultados. Hay que hacer trampa. No sé, meter un gol con la mano, como sea”. El como sea fue utilizado por el abogado del club chileno para hacer creer que Independiente estaba dispuesto a cualquier artimaña para clasificarse. Es de esperar que quienes tomen las decisiones diferencien la ironía de la literalidad.

No hay gran desarrollo en el escrito de Independiente sobre el ingreso de “los 30 inadaptados sociales”. Sí una frase relevante: “La seguridad privada contratada por el club había informado instantes antes que este grupo se desplazaba por fuera del estadio hacia el sector de los hinchas visitantes”. Otra vez: la policía siguió sin darse por aludida. No queda claro en el descargo de la U, y tal vez nunca lo quede, el porqué de semejantes agresiones. El martes, los abogados de los clubes se presentarán en la suntuosa sede de Conmebol en Luque, la ciudad contigua a Asunción. Entre miércoles y jueves saldrá la resolución. Se cerrará, así, sólo una parte de los hechos más lamentables que recordemos en nuestros estadios.



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/independiente-y-la-u-de-chile-quieren-ganar-la-batalla-con-argumentos-inverosimiles-pero-la-conmebol-nid29082025/

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