Carolina de Mónaco. Anfitriona de una noche tropical: las mejores fotos, los looks, la buena onda con su cuñada y una llamativa ausencia

El principado volvió a desplegar su elegancia n la celebración de la 69° edición del Baile de la Rosa, el evento benéfico más esperado del año en Mónaco, que tuvo lugar el 29 de marzo en la imponente Salle des Étoiles del Sporting Club de Montecarlo. Presidido por la princesa Carolina, la gala reunió a buena parte de los miembros de la familia Grimaldi, celebridades y figuras destacadas de la moda, el arte y el entretenimiento, con un total de ochocientos invitados (el valor de la entrada es de mil ochocientos euros y suele haber una larga lista de espera para participar). Con la consigna “El Baile de la Rosa al Atardecer”, el diseñador Christian Louboutin –director artístico del evento por cuarto año consecutivo– tuvo libertad para crear una atmósfera de ensueño, que transportó a los asistentes a un exuberante paraíso tropical: rosas, flores exóticas, ritmos caribeños, selva y el ambiente de una puesta de sol frente al mar.

Como cada año, las mujeres de la familia fueron las protagonistas por sus estilismos. La paleta cromática inspirada en el Caribe se hizo notar: desde Carolina, que eligió un vestido blanco asimétrico con delicados detalles florales en plateado, y la princesa Charlene, que sorprendió con un diseño semitransparente de encaje (tras varios años ausente por su enfermedad, la mujer de Alberto de Mónaco volvió al Baile de la Rosa en 2024 y en esta edición estuvo deslumbrante), hasta la princesa Alexandra de Hannover (que se mostró muy enamorada de su novio, el alemán Ben-Sylvester Strautmann), con un voluminoso diseño rosa chicle, Tatiana Santo Domingo con un traje en tono coral con sutil aire étnico y Beatrice Borromeo (sorprendió la ausencia de su marido, Pierre Casiraghi), quien apostó por un vestido de gasa roja drapeada y plisada. La única excepción a tanto color fue Charlotte Casiraghi, que llevó un diseño negro de corte princesa.

A la hora del aperitivo, los invitados –algunos llegaron en helicóptero desde distintos puntos de Francia, otros reservaron una suite en el hotel y también estuvieron quienes prefirieron anclar sus barcos en el puerto deportivo de Mónaco– se reunieron a tomar una copa de champagne en el Hotel París. Luego, a las ocho en punto, comenzó el desfile de coches hacia el Sporting Club. Nada más entrar, los recibía un café de playa, el Monaco Sunset Bar, que invitaba a sumergirse en un mundo de palmeras, peces de colores y selva tropical. La velada arrancó con el sorteo de una rifa a beneficio de la Fundación Princesa Grace (el premio más importante era un collar de diamantes de Chanel) y, entre plato y plato, los artistas fueron haciendo lo suyo: la bailarina y coreógrafa española Blanca Li, el grupo británico Ebony Steel Band, el colectivo Kozéika Panam y la DJ Carla Genus animaron una noche única, que marcó el inicio de la primavera y del calendario social europeo, y que viene haciendo historia desde 1954, cuando la princesa Grace organizó el primer Baile de la Rosa y lo convirtió en sinónimo de glamour, tradición y filantropía. Ya comenzó la cuenta regresiva para el baile del año próximo que, según todos imaginan, será muy especial, por tratarse de la edición número setenta.



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-hola/carolina-de-monaco-anfitriona-de-una-noche-tropical-las-mejores-fotos-los-looks-la-buena-onda-con-su-nid01042025/

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