Hoy, de 20 a 24, en el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur (Calzadilla 1301) se hará una vigilia por un nuevo aniversario del inicio de la guerra de Malvinas, el 2 de abril de 1982, y durante el Día del Veterano y de los Caídos en Malvinas, el mañana, de 11 a 18, habrá actividades conmemorativas para toda la familia, con entrada libre y gratuita. A las 11.30, se izará la Bandera Nacional ante la presencia de autoridades nacionales, veteranos de guerra, docentes y estudiantes de escuelas primarias y secundarias.
El anfitrión de ambos eventos será el director de la institución, el coronel retirado y veterano de guerra Esteban Vilgré Lamadrid (Dolores, 1960), que en el conflicto bélico, aunque aún era cadete del Colegio Militar, se desempeñó como subteniente en comisión de la tercera sección de la Compañía “B” del Regimiento de Infantería 6, que combatió en las batallas del monte Dos Hermanas y del monte Tumbledown, días antes del final de la guerra. “Luché en Malvinas con 46 hombres y replegué del monte Tumbledown, con trece, entre muertos, heridos y prisioneros después de dos combates”, recuerda. Donó al Malvinas una marmita, un jarro de caramañola, parte de su uniforme y los borceguíes, entre otros objetos que evocan la guerra. “Tienen que estar en el museo”, dice.
Trabajó varios años como director del Centro de Salud Mental de las Fuerzas Armadas y colaboró en la redacción de leyes que amparan a los veteranos de guerra. “Hoy un veterano argentino tiene muchos más derechos que un veterano británico”, afirma.
“La vigilia es con empanadas, vino y gaseosa, con la idea de venderlos a precios populares para que la gente no tenga que gastar mucha guita, pero nos permita juntar unos centavos para la parte de educación del museo”, dice Vilgré Lamadrid en diálogo con LA NACION. El año pasado, el Malvinas funcionó sin presupuesto. “Lo mantuve dando charlas de liderazgo en empresas -revela-. Los ascensores no andan porque no podemos pagar el arreglo. El secretario de Cultura está enterado, pero lo que pasa es que el Estado cortó el chorro en 2024. Tengo dos alternativas: o me voy, o cumplo el objetivo que tengo. En esta coyuntura no puedo ponerme a reclamar”. Anticipa que el Malvinas pronto contará con una asociación de amigos que “libere al director de salir a buscar fondos”.
-¿Cuál es el objetivo que tenés para el museo?
-El Malvinas e Islas del Atlántico Sur es un museo de la soberanía. Se busca hacer una línea del tiempo, mostrando la soberanía argentina en todo su territorio, que incluye las Malvinas e Islas del Atlántico Sur, porque el próximo conflicto es la Antártida. Y el conflicto actual es la riqueza pesquera, la riqueza petrolera, el gas, el control del pasaje de Drake que hoy ejerce Inglaterra desde Malvinas. El Reino Unido reclama una porción de la Antártida como soberanía propia por la proyección al oeste de la Malvinas Occidental y por la proyección al este de las islas Sándwich del Sur. Nosotros tenemos un triángulo: una parte de ese triángulo lo reclama Chile, otra parte la reclama Inglaterra. De hecho, Inglaterra se superpone en alguna parte con su aliado chileno. Esa es la realidad.
-¿Cómo abordan la cuestión de la soberanía?
-Si uno hoy no trabaja la soberanía con los chicos, con los adultos estamos perdidos. Por eso es tan importante el museo. Acá vienen casi cien mil personas por año, de las cuales el 90% son estudiantes de escuelas. Yo no critico las líneas anteriores en el museo; los argentinos siempre criticamos la gestión anterior, pero, primero, no sabemos si lo que decimos es cierto o verdadero, y segundo, es muy fácil edificar criticando lo que ya hizo otro. Al aceptar el cargo, y más en el lugar donde está emplazado el museo, en el Museo de la Memoria, con la simbología que tiene la ex-ESMA, no quise entrar en esos conflictos. Lo que importa es lo que sume para adelante. Mi idea es que venga un argentino y encuentre reflejado el patriotismo en la historia de la soberanía, que venga un chico de escuela y salga orgulloso de ser argentino, conociendo los derechos argentinos sobre su territorio y el agua. Y no que discutamos por tal o cual detalle.
-¿El guion del Museo Malvinas estaba asociado exclusivamente a la dictadura?
-El museo, creado en 2014, tuvo una línea fundacional del Estado que hablaba de la memoria. Los próximos diez años, para mí, son los años de los valores de Malvinas, el coraje, el patriotismo, la proyección en la formación y educación de nuestros chicos como base de la Argentina del futuro. Siempre les digo a integrantes del equipo del museo que, cuando vengo acá, cuelgo en la barrera de la entrada todos mis pensamientos personales, ideología, religión, visión del país, del mundo, la política. Porque acá nuestra función es muy grande. Un museo busca llevar memoria, pero una memoria creadora, formadora. Por eso, los municipios, las escuelas y el Ministerio de Educación gastan dinero en mandar sus chicos acá. Quiero colaborar mostrándoles ejemplos contemporáneos de amor a la patria, personas ordinarias que en un momento de sus vidas dejaron sus sueños por hacer algo extraordinario por el país.
-Te referís a los excombatientes.
-Algunos de ellos dieron su vida por amor a la patria, por amor a su tierra, a quienes quedaban en el continente confiando en ellos como soldados, pero ese ejemplo se ha traspuesto a cada una de las personas que vienen acá: que sepan que en su profesión y en su vida, siendo personas honestas, buenos ciudadanos, en su flexibilidad, en su patriotismo, en saber escuchar al otro, forman la base de un país mejor. Los excombatientes visitan el museo e hicimos un acuerdo con una organización, Malvinas, Educación y Valores, que da charlas en las escuelas. En las visitas de escuelas, cuando recorren esta historia de soberanía, van los guías, que son docentes. Y cuando llegan a la parte de la guerra les habla un veterano, estos compañeros míos y hermanos de la guerra que les hablan de Malvinas, no desde la reivindicación de la violencia, sino desde la reivindicación de las acciones. De ese grupo de jóvenes, la mayoría de dieciocho años, que dejó sus sueños por amor a la patria. Si hay gente que es capaz de hacer eso es porque la patria es algo serio.
-¿Cómo te convocaron para dirigir el museo?
-Yo acababa de aceptar una propuesta de Nicolás Kasanzew como subdirector de Gesta de Malvinas del Senado de la Nación, pero me llamaron para preguntarme si aceptaría ser director del museo, y que había cuatro o cinco personas propuestas para el cargo. Pensé que seguramente esas personas sabían más de gestión que yo, que soy simplemente un patriota, un veterano de guerra, y si bien había cursado Ciencias de la Educación y tenía una maestría en Historia, estimaba que había gente mucho más capaz. Pero acepté el reto porque tenía mi sueño: que vos como argentino entres al museo y salgas con el corazón lleno de patria.
-La causa Malvinas tiene gran consenso en la sociedad.
-Exactamente. Nuestro país es uno de los pocos que nunca le robó territorio a nadie. En todos los conflictos por límites cedimos tierras; somos un país de paz, somos el primer país que después de las dos grandes guerras de Europa abrimos las puertas a todos los inmigrantes. Cuando fuimos a la guerra en el 82, nosotros no buscamos la guerra, recuperamos la soberanía con un firme propósito: obligar a Inglaterra a negociar y cumplir con el mandato de Naciones Unidas. Fue una zancadilla que nos declararan país agresor, pero la Argentina quería negociar. Los ingleses nos llevaron a la guerra. Ellos mandaron una fuerza de tareas poderosa, la más grande desde la Segunda Guerra Mundial, y nos volvieron a invadir como en 1806, 1807 y 1833 cuando nos roban las Malvinas. La guerra la hicieron ellos, no la hizo Galtieri. Cuando hablamos de Galtieri como única razón y causa de la guerra de Malvinas, estamos haciéndole el favor a Inglaterra.
-¿Lo decís porque se asocia la guerra con el terrorismo de Estado durante la dictadura?
-Después de 1982, cuando viene la democracia, se cometió el gravísimo error de convertir en víctimas a los veteranos. La guerra comenzó cuando volvimos de las islas porque se nos victimizó al asociar a los veteranos con la dictadura, cuando nosotros en la década de 1970 éramos chicos e íbamos a la escuela. En los años 80 y 90, en las escuelas se mostraba un folleto con la cara de un soldado lloroso, pero no se decía que ese era un tremendo soldado, el Vasco Aliaga, que había combatido en Darwin y había obligado a los paracaidistas británicos a empeñar su reserva con un pequeño grupo de veintiocho hombres. Fue una vileza. Ese soldado tenía el uniforme de San Martín y había ido a la guerra por la bandera de Belgrano, no por Galtieri.
-¿Y cómo se empezó a revertir la desmalvinización?
-La lucha contra la desmalvinización del 80 la empezó el libro del general británico Julian Thompson, No picnic (No fue un paseo). Los gobernantes recién se subieron al caballo de la reivindicación cuando los chicos y el pueblo empezaron a invitar a los veteranos a los clubes, a sociedades de fomento, a escuelas y universidades para que contaran sus historias de Malvinas. Y después obviamente el boom lo hicieron las redes sociales cuando indistintamente, sin control estatal, se empezó a saber de Malvinas. Fueron el pueblo y el periodismo los que obligaron a contar aquello que los gobernantes callaban. A mí siempre me discriminaron por haber sido militar de mi país, siempre se me ligó con la dictadura, con la parte no heroica de Malvinas, cuando yo había ido a las islas siendo cadete de cuarto año. Pero eso lo hizo el Estado, no el pueblo, que siempre me abrió las puertas. Egresé formalmente como oficial del Ejército recién el 28 de noviembre del 82 y me siento orgulloso de haber ido a la guerra tan joven, uno de joven es puro ideal.
-¿Cuáles son los proyectos del Malvinas para este año?
-Vamos a rediseñar la Sala de Caídos, un proyecto que vamos a hacer con apoyo civil, con gente patriota que va a colaborar con nuestra museóloga, Lucía Di Tommaso. Después veremos cómo conseguimos los fondos. Un poco el motor que a mí me hace seguir en la trinchera de la posguerra contra la desmalvinización es la historia de mis ocho caídos. Al regreso de la guerra me pregunté cómo les podía devolver a esos soldados lo que ellos hicieron por la patria, siguiendo a su jefe. Uno era el soldado Horacio Balvidares que, cuando replegamos del monte Tumbledown, dos veces estuvo a salvo; la primera vez volvió para rescatar a un compañero herido que había quedado en la zona de fuego, pero la segunda vez, al volver adonde habíamos quedamos los trece, murió heroicamente en la entrada de Puerto Argentino. Fue tal vez el último muerto de la guerra. Las madres de los caídos, y hablo de las madres porque son un símbolo, que están grandes y también visitan el museo, deben saber que hay un lugar donde el Estado honra a sus hijos y ese lugar es el Museo Malvinas. Otro proyecto es rediseñar la Sala de la Guerra, con aportes de toda la sociedad civil, con los nombres de los voluntarios, las colectas que se hicieron, las ayudas ofrecidas por otros países, como Perú o Cuba, y el papel de la prensa. Y me gustaría reunir a los cinco directores que tuvo el Malvinas en el acto del 14 de junio.
-¿Conociste a los funcionarios de la Secretaría de Cultura?
-Me junté con Leonardo Cifelli, con Liliana Barela y con María Inés Rodríguez Aguilar que es formalmente mi jefa en la Dirección Nacional de Museos. Personas realmente deliciosas las tres, que no solo me acompañan en el proyecto sino que además puedo decir que hacen la vista gorda en un montón de cosas que hago porque soy naturalmente informal. En el Ejército también siempre fui disruptivo. La verdad es que tengo una libertad absoluta en la gestión, y esa libertad es un compromiso, porque cuando a vos te dan la confianza no podés defraudar y tampoco podés meter la pata porque su nombre y su honorabilidad de tu equipo están en juego.
-¿El Presidente y la vicepresidenta asistirán a la vigilia o participarán del acto del miércoles?
-No sé adónde irán en la vigilia, pero el Presidente participará del acto en el cenotafio de Plaza San Martín, el miércoles a las nueve y media de la mañana. Por eso hice el acto a las once y media, por si quieren venir. Quiero que los chicos canten “Aurora” ante ese mástil majestuoso que tenemos en el museo. No hice invitaciones formales para darle al acto un tinte popular, y aparte como lo armamos nosotros con el corazón también puede ser que algo no esté a la altura de un acto oficial. Está abierto a cualquiera. Cifelli vendrá a ambos actos y la Secretaría de Cultura colaboró con fondos.
-¿Ya tienen “caja chica” en el museo?
-Está por llegar la caja chica, que nos va a venir muy bien. Ahora mi desafío es generar una “caja grande”. Entiendo que la gestión pública te obliga a impulsar proyectos en los que el ciudadano de a pie, con una posición más holgada, pueda participar. Y los argentinos pueden colaborar con un bono voluntario cuando visitan el museo, aunque opino que los extranjeros tienen que pagar entrada, como me pasa a mí cuando voy a un museo extranjero.
-¿El guion del Malvinas debería incluir una crítica a las fuerzas armadas?
-En ningún museo de la guerra de cualquier país del mundo pasa eso. Las naciones escriben su historia y la historia se basa en el honor. Que nosotros los argentinos seamos los únicos giles que salimos a criticarnos es muy loco. Nadie dice en el Reino Unido que Francis Drake era un pirata o que Charles Darwin servía a la Corona inglesa con sus expediciones científicas. Mostremos los modelos, los ejemplos. Hay un ámbito que el Estado tiene para el debate y son las universidades. Está buenísimo el debate, pero no llevemos ese mensaje a los chicos que visitan el museo. Los chicos no preguntan si el sargento Cabral era bueno o malo antes de la batalla de San Lorenzo; se lo reivindica por su acción. En la guerra el soldado temía a la muerte, no a los jefes. Éramos dos mil cuadros; yo no abusé de mis soldados, pasé hambre, sufrí, tuve miedo a la par de mis soldados. Luego, hubo un número bajísimo de denuncias. No he sacado un solo cartel del museo, pero qué tienen que ver los desaparecidos con la guerra: eso no representa el coraje de mis soldados.
-¿A quién adjudicás esa interpretación?
-Cuando leés a Antonio Gramsci, te habla de crear una cultura que haga un cambio en la formación de los docentes y los niños. El Museo Malvinas fue construido en el Espacio Memoria y es el corolario de lo que se ve en el Museo de la Memoria, que es un lugar que hay que conocer. Lógicamente, se cierra con el mensaje del “Nunca Más”. Pero los soldados no fuimos a la guerra por Galtieri, fuimos por la patria. Hoy, el mensaje del Malvinas debe ser mucho más amplio y superar las antinomias por el amor a la patria y el deseo de generar un país mejor para nuestros hijos. Tengo 65 años y mi generación le deja a sus nietos un país peor que el que recibió. Malvinas es una transversalidad, es lo único que nos une hoy a los argentinos cuando juegan Boca y River, o Racing e Independiente.
Actividades en museos nacionalesLa Secretaría de Cultura, en sus museos y espacios culturales, se suma a la conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas con conferencias, proyecciones y una obra musical que rinde tributo a los jóvenes soldados.
Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur (Calzadilla 1301). El 1 de abril, desde las 20 y hasta la medianoche: Vigilia por Malvinas. Un encuentro con espíritu de peña, música folclórica y actividades para toda la familia. Participan Los Colorados, Los de Iriarte y Rafael Escudero, entre otros artistas, y el acompañamiento ceremonial de la Sinfónica del Colegio Militar de la Nación. Las familias podrán participar de la instalación colaborativa Malvinas, un solo corazón en la Biblioteca Infantojuvenil María Elena Walsh, donde se invita a conocer y dibujar la flor malvinense. La jornada culminará con un homenaje simbólico: la invitación a los presentes para dejar una vela flotante en el espejo de agua del Museo, en recuerdo de los 649 soldados caídos en el conflicto.
Jornada conmemorativa del 2 de Abril, a las 11:30. Se izará la Bandera Nacional con la presencia de la Banda del Histórico Regimiento de Artillería 1 “General Iriarte”. Luego, el público podrá disfrutar de un guiso patrio gratuito. A las 14, se presentará el Quinteto Enramada Ensamble con un repertorio chamamecero. Se podrá recorrer la Estación Sensorial Malvinas, un espacio para explorar, reflexionar y descubrir las historias que cuenta cada objeto. También se inaugurará la exhibición temporaria El deporte y Malvinas, una colección de camisetas de todo el país que han rendido homenaje a nuestras islas y héroes que incluye la camiseta original que usó Diego Maradona en el Mundial 94, como uno de los primeros deportistas malvineros. Esta colección, perteneciente al Museo Templo de Otro Partido fundado por Claudio Destéfano, podrá visitarse durante todo abril en el Museo Malvinas. Todas las actividades son gratuitas y el estacionamiento es libre.
Un musical sobre Malvinas. Miércoles, a las 15:30, y sábado 12 de abril, a las 17. La obra narra la historia de un soldado y su intercambio epistolar con su núcleo de amigos y familiares encargados de contar, paso a paso, la historia de la guerra de uno y otro lado del Atlántico. Escrita por Marisé Monteiro, con dirección, música original y puesta en escena de Nacho Medina.
Museo Histórico Nacional (Defensa 1600). Miércoles, a las 16, presentación de la Banda de Música de la Prefectura Naval Argentina.
Colección del Traje (Chile 832). El sábado 26 de abril, a las 16. Encuentro de bordado y acuarela a cargo de la artista Maira Mora, que invita a bordar un pin de las Malvinas. Materiales requeridos: tela tipo lienzo de color claro, hilos o lanas finas (celeste, blanco, amarillo y negro), aguja para bordar con punta, bastidor de bordado, alfiler de gancho (pequeño), tijeras, papel y lápiz, acuarelas, pincel, vasito y plato. Actividad para toda la familia. No es necesario contar con conocimientos previos.
Complejo Histórico Cultural Manzana de las Luces (Perú 222). El sábado 19, a las 17, Un musical sobre Malvinas.
Casa Nacional del Bicentenario (Riobamba 985)
Sábado 26, a las 17: Un musical sobre Malvinas.
Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas (Montevideo 641)
El jueves, a las 17, se hará la actividad “Rosas cuenta su historia”, visita guiada en el Instituto Nacional, a cargo del licenciado Pablo Vázquez. Se abordará la relación entre Rosas y las Malvinas.
A las 18, proyección del documental Aviso de guerra, producido por la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, con imágenes de noticieros de 1982 y testimonios de excombatientes de Malvinas.
A las 19, la profesora Beatriz Bathory dará la conferencia “Malvinas: historia y educación”.
Museo Histórico del Norte (Caseros 549, provincia de Salta)
Homenaje al soldado Patricio Guanca. Inaugura el martes 1 de abril a las 12. Disponible hasta finales de mayo. Muestra en homenaje al marino argentino de la Armada, que cayó en combate en la Operación Georgias en 1982. Fue una de las primeras bajas argentinas en la guerra y el primer caído de origen salteño en el conflicto. Se exhibirán objetos relacionados con el héroe de guerra.