Mario Segovia, el llamado Rey de la Efedrina, fue condenado a 13 años de prisión por el contrabando de armas y explosivos. Dirigía desde el penal de Ezeiza una red que había conseguido abastecerse de partes de un fusil semiautomático AR15 para ofrecer su venta a bandas narcos que operan en Rosario. Si bien se determinó que Segovia y su grupo habían podido obtener uno de esos fusiles para usarlo como muestra, también habían armado un esquema que le permitiría el contrabando de armas a medida que surgiesen los interesados en adquirir esas armas de elevado poder de fuego.
El Tribunal Oral en los Criminal Federal N° 2 de La Plata condenó también al resto del clan familiar. Hernán y Matías Segovia, hermano e hijo, respectivamente, del Rey de la Efedrina, recibieron penas de entre cinco y ocho años de prisión. También fue sentenciado a siete años y seis meses de cárcel Gonzalo Ortega, cuñado de Mario Segovia.
La acusación estuvo sustentada por el titular de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), Diego Iglesias, y la fiscal coadyuvante de esa oficina especializada, Patricia Cisnero. En el juicio intervino la Fiscalía General N°2 ante los tribunales orales federales platenses, a cargo del fiscal general Marcelo Molina, con la asistencia de la auxiliar fiscal María Laura Ustarroz.
Los representantes del Ministerio Público Fiscal había solicitado una pena de 15 años de prisión para Segovia, que cumple una condena de 17 años por el tráfico de efedrina, uno de los componentes fundamentales para el desarrollo de drogas sintéticas por parte de carteles mexicanos, que adquirían esa sustancia en Rosario y comercializaban su “producto” final en los Estados Unidos.
En el momento de argumentar la imputación sobre Segovia por el tráfico de armas y explosivos, los funcionarios judiciales señalaron el riesgo público que significaba la actividad ilegal que el Rey de la Efedrina controlaba desde su celda. “La munición del AR15 traspasa los chalecos antibalas de las fuerzas policiales de lado a lado. Dota de un poder de fuego superior al de nuestras fuerzas de seguridad”, indicó el fiscal Iglesias, y remarcó que “de haber continuado esta operatoria, en la ciudad de Rosario se habría desatado una carrera armamentística entre las distintas bandas criminales con el consecuente agravamiento de la situación de seguridad”.
Durante la exposición de la fiscalía fueron reproducidas conversaciones de Segovia con integrantes de esas y de otras organizaciones criminales, a partir de las cuales también pudo conocerse que la banda estaba interesada en importar desde África fusiles AK-47, y que, por ejemplo, el condenado por el triple crimen de General Rodríguez, Martín Lanatta, había invitado a Segovia a participar de sus “negocios” en Rosario, según consignó el Ministerio Público Fiscal en su página web de noticias.
Para los representantes del Ministerio Público, Mario Segovia lideró una asociación ilícita con “planes delictivos diversificados”. Las actividades criminales, explicaron, comenzaron en septiembre de 2016 y se mantuvieron en el tiempo hasta el 14 de julio de 2021.
Segovia había sido detenido en 2008 tras ser considerado como uno de los principales abastecedores de materia prima para carteles de drogas mexicanos.